Descripción:
Los adolescentes se encuentran en una situación de vulnerabilidad psíquica y social
que requiere ser acompañada y contenida por la comunidad. Desde la ética del
cuidado, esta tarea no puede recaer únicamente en el ámbito privado, sino que debe
asumirse como una responsabilidad colectiva que coloque el cuidado en el centro
de la vida social. Para que ello sea posible, es necesario que los principios del
cuidado — atención, responsabilidad, competencia, capacidad de respuesta y
concuidado — se internalicen de manera compartida. En este sentido, las
comunidades diálogo en los entornos educativos se presentan como una vía para
promover dicha interiorización, al propiciar espacios donde los adolescentes puedan
reflexionar, escucharse y reconocer la interdependencia que sostiene la vida en
común.