Descripción:
La presente investigación analiza la capacidad de detección de la violencia de
género contra las mujeres (VGCM) por parte del funcionariado público de los sectores
judicial, salud y asistencial, considerando su papel como primer contacto institucional
para garantizar una atención oportuna, sensible y efectiva. La hipótesis de partida
sostiene que la identificación y el abordaje de la VGCM se encuentran influidos por
factores sociodemográficos, institucionales, formativos y psicoemocionales, así como
por las condiciones institucionales y la presencia de estereotipos de género.
Desde un enfoque metodológico mixto, que integra estrategias cuantitativas y
cualitativas, se analizaron variables asociadas al perfil del funcionariado, al contexto
institucional y a factores psicológicos implicados en la atención de casos de violencia
de género, con el propósito de examinar su influencia en las percepciones,
valoraciones y decisiones que se toman durante la intervención. Asimismo, se
exploraron diferencias por sector de adscripción y por sexo, así como el papel de los
marcos institucionales de actuación en la respuesta frente a la VGCM.
Los resultados muestran que, en términos generales, el funcionariado
evaluado presenta niveles bajos de detección, particularmente en las manifestaciones
menos visibles de la violencia, como el control, el aislamiento y otras formas de
dominio no físico. Se identificaron diferencias significativas según el sector laboral,
confirmando que el contexto institucional constituye un determinante central de la
capacidad de detección, por encima de variables individuales. Además, se observó
que factores como la sobrecarga laboral y el agotamiento emocional influyen
negativamente en el desempeño profesional y en la calidad de la atención brindada a
las mujeres víctimas de violencia.
Si bien la formación y capacitación con perspectiva de género y el
conocimiento de protocolos no mostraron una asociación directa con mayores niveles
de detección, los hallazgos evidencian brechas en la calidad y aplicabilidad de dichos
procesos. En este sentido, el estudio subraya la necesidad de fortalecer estrategias
institucionales integrales que incorporen modelos formativos basados en
competencias, supervisión profesional, cuidado del personal y condiciones
institucionales que favorezcan una respuesta más eficaz y sostenida frente a la
violencia de género en México.