Descripción:
Las tortugas como mascotas constituyen una interfaz clave entre la salud
humana, animal y ambiental. Aunque percibidas como de bajo riesgo, pueden
portar bacterias zoonóticas y liberar microorganismos potencialmente
patógenos en el agua, lo que genera una exposición directa e indirecta al
manipularlas o al limpiar sus hábitats. Desde la perspectiva de One Health, la
presencia de bacterias y genes de resistencia en tortugas y en su agua debe
analizarse como parte de un sistema que involucra al animal, el ambiente, la
higiene y las conductas humanas. El estudio buscó detectar bacterias
potencialmente zoonóticas de interés clínico y genes de resistencia
antimicrobiana en muestras de tortugas Trachemys scripta scripta y en el agua
en la que viven como mascotas, así como en acuarios e instituciones públicas
de resguardo. Se realizó un estudio observacional, transversal, descriptivo,
analítico y prospectivo en 30 hogares con tortugas domésticas, así como en
muestras de dos instituciones públicas y de acuarios. La detección bacteriana y
de genes de resistencia se realizó mediante PCR. En hogares, se recopilaron
datos sociodemográficos, historia clínica básica, prácticas de manejo e higiene.
Se usaron modelos GEE y pruebas pareadas para analizar diferencias y
asociaciones. En los hogares, la presencia de bacterias fue mayor en el agua
que en las muestras de las tortugas, aunque no se observaron diferencias
significativas. Salmonella spp. fue más frecuente en el agua. Los genes de
resistencia antimicrobiana aumentaron en ambas muestras, con una mayor
carga en el agua, destacando ermC. Los resultados de los modelos registraron
una mayor carga de genes en agua y que la limpieza frecuente reduce la carga
bacteriana y la presencia de genes de resistencia. Estos resultados indican que
las tortugas y su agua actúan como reservorios de bacterias zoonóticas y de
genes de resistencia. La evidencia subraya la importancia de la educación en
tenencia responsable, limpieza del hábitat, disposición segura del agua, higiene
y separación entre el área de manejo y la de preparación de alimentos. Desde
la perspectiva de One Health, vigilar estos ambientes puede reducir los riesgos
zoonóticos y limitar la diseminación ambiental de la resistencia antimicrobiana.