Descripción:
En el ejercicio de mi práctica profesional, con ya varios años de experiencia, he
observado en los últimos años un incremento significativo en la recaudación fiscal,
mayor que en cualquier otro periodo de mi trayectoria. Al analizar las causas de esta
situación, he identificado que el contribuyente experimenta una considerable
presión por parte de la autoridad fiscal y miedo ante las posibles consecuencias
derivadas del incumplimiento o la realización incorrecta de sus obligaciones.
El análisis del actuar de la autoridad permite advertir que las facultades de gestión
implementadas antes de ejercer las facultades de comprobación han tenido un
notable éxito recaudatorio. La autoridad puede solicitar documentación para validar
la procedencia legal de los saldos a favor, exigir la presentación de declaraciones
omitidas, verificar la información proporcionada al RFC e, incluso, poner en marcha
programas como la vigilancia profunda o la restricción y cancelación de sellos
digitales, entre otros.
Estas facultades, aunadas a los errores en la emisión de los CFDI y a otras
omisiones en las que incurren los contribuyentes, generan una presión constante
que opera en favor de la autoridad. Ante ello, algunos contribuyentes prefieren pagar
las diferencias señaladas en las cartas invitación para evitar problemas, multas u
otros castigos aplicados por la autoridad hacendaria, aun sin analizar previamente
si las determinaciones realizadas por sus asesores fiscales fueron correctas.
Asimismo, considero que las autoridades fiscales ha sido estratégicas al generar en
el contribuyente una percepción de presión constante mediante una vigilancia
cercana y permanente de sus operaciones. Esta presión ha logrado que, motivados
por el temor, los contribuyentes procuren no solo cumplir puntualmente con sus
obligaciones fiscales, sino incluso, en algunos casos, pagar en exceso las
diferencias derivadas de errores administrativos o de emisión.